07 de febrero, 2025
Estábamos en Coacalco y no lo podía creer.
Busqué en el diccionario su significado. Coacalco quiere decir «lugar en la casa de la serpiente».
El límite entre la Ciudad de México y el Estado.
Entre sueños escuché música de salsa. Eran alrededor de las siete de la mañana. Me levanté de la cama e intenté hacer el menor ruido posible. Salí al mundo. El sol ya hacía presencia, así como la Sierra de Guadalupe, la cual se observaba a lo lejos, en un cielo totalmente despejado. Al parque donde habíamos estacionado la Pumita llegaban personas a hacer ejercicio.
La zona en la que pasamos nuestra primera noche de viaje era tranquila. Había cancha de basketball y juegos infantiles, palapas y todo lo necesario para organizar un pick nique buena onda.
Había dos escuelas. Una frente a la otra, las cuales llevaban nombres de artistas como Agustín Yáñez y José Clemente Orozco.
Regresé a la Pumita pasadas las nueve de la mañana. Andrea recién despertaba. Poco a poco fuimos creando lo que sería nuestro segundo día. Desayunamos en el comedor comunitario del parque. En la sombra sentíamos frío. En el sol sentíamos calorón.
A medio día agarramos camino hacia Tenayuca, donde escuchamos decir existe una zona arqueológica en pleno centro de la ciudad.
